Las VTC pasan al ataque: boicot al Mobile y querellas por prevaricación a la Generalitat

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“Si no hay ley, no hay Mobile“. El grito de una joven resonó el pasado sábado por la mañana en la asamblea de taxistas de paseo de Gracia en Barcelona. Aunque era una amenaza recurrente, nadie la había puesto sobre la mesa hasta ahora de manera oficial. El taxi lo tiene claro: si las negociaciones con la Generalitat no llegan a buen puerto, el siguiente objetivo será dinamitar el Mobile World Congress, la mayor feria de telefonía del mundo, que arranca el 25 de febrero en Barcelona. Pero lo que el taxi no esperaba es que le saliera competencia en este frente. Las VTC también han dicho basta y han puesto sobre la mesa un posible jaque a la feria. Y no solo eso. Fuentes del sector aseguran que no descartan presentar querellas criminales contra el consejero de Territorio y Sostenibilidad, Damià Calvet, por un posible delito de prevariación. Tormenta perfecta.

Cerca de 300 vehículos de varias flotas que trabajan para Cabify o Uber se concentraban el sábado a la tarde en la Diagonal, desde el cruce con Francesc Macià hasta la zona de Pedralbes, ocupando varios carriles hasta primera hora del domingo. Era su particular respuesta al enésimo pulso lanzado por el gremio del taxi a las autoridades. Los ánimos estaban ciertamente caldeados. “Esta ciudad está en manos de Tito y sus secuaces”, confesaba uno de los jóvenes allí presentes. Un vídeo ha empezado a circular entre los grupos de WhatsApp de los conductores y directivos de las VTC hasta hacerse viral (lo puedes ver debajo).

En el vídeo se puede apreciar un coche grabando la protesta del pasado fin de semana. “Son tres kilómetros. Que piense la Generalitat qué va a hacer con todas esas familias”. El mensaje acaba con una advertencia clara: el Mobile puede ser una “pesadilla”. Varios dirigentes consultados por este medio han confirmado que esa posibilidad ha cobrado mucha fuerza en las últimas horas ante “el hartazgo” de la “forma de actuar del Govern”.

“Están subiendo más coches desde Madrid, Barcelona o Málaga, por lo que estamos viendo en los grupos de WhatsApp y Facebook. En Barcelona ya hay 1.100, pero podrían añadirse otros 1.000 en los próximos días”, confiesa una fuente destacada dentro de las VTC. Los directivos consultados niegan que esté orquestado. “Todo esto es cuestión de las administraciones. La gente ve que el taxi consigue con chantaje lo que quiere y, tras poner la otra mejilla una y otra vez, se ha cansado”.

“Son los trabajadores”

“Nadie ha puesto sobre la mesa el bloqueo del MWC ante las autoridades, únicas responsables de la situación a la que se ha llegado. Esto surge de manera espontánea por trabajadores hartos de recibir pedradas y golpes. Solo este lunes ha habido 50 ataques registrados en Madrid a coches VTC”, comenta otra fuente del sector. “Garrido se piensa que ha sido muy listo. Que los taxistas se van a contentar y que los autónomos que trabajen para Uber, Cabify o quien sea van a decir: ‘De acuerdo, campeón, me conformo aunque me jodas”.

Si en Barcelona las VTC han puesto su punto de mira en el Mobile, en Madrid, Fitur ya no solo corre peligro por la huelga de taxistas. “Si Garrido no recula, igual los que acabarán bloqueando Fitur serán los conductores VTC. Todo el mundo se está poniendo de lado. En Cataluña igual, y hay trabajadores nuestros que si sale lo de los 15 minutos adelante, pierden todo”, remata esta fuente del sector. “Nosotros podemos pedir calma o gestos, pero no podemos controlar el hartazgo y el miedo de la gente. Igual no hay tantas VTC como taxis, pero también son miles de autónomos y miles de coches. Y podemos llamar a la calma, pero la gente está harta de que la violencia haya servido al taxi para hacer todo lo que ha hecho”.

Sea como sea, tanto el Govern como la CAM se encuentran en una encrucijada de difícil solución. A la vista no parece que haya una solución que pueda contentar a ambas partes. Sea cual sea el perdedor, los dos colectivos amenazan con lo mismo. La solución más factible es buscar oxígeno, articular una serie de promesas que se dilaten en el tiempo lo justo como para atravesar Fitur y el MWC y salvar este primer ‘match ball’. “Cuanto más tiempo pase, peor. La fecha del Mobile se acercará más peligrosamente”, asegura Tito en declaraciones a Teknautas.

La vía judicial y las aspiraciones políticas

Al posible boicot del MWC por parte de las VTC se une otro punto de presión: el judicial. Fuentes del sector consultadas por este diario aseguran que barajan la posibilidad de presentar querellas criminales por supuesta prevaricación del consejero de Territorio y Sostenibilidad, Damià Calvet. “Nos consta que tanto la Autoridad Catalana de la Competencia, la ACCO, como los propios servicios jurídicos de la Generalitat y otros organismos cuentan con informes jurídicos internos que avisan de un posible delito de prevariación por parte de Calvet y otros miembros del Govern. Metiendo la precontratación dentro del decreto con un tiempo de 15 minutos saben que se están excediendo en sus funciones. Están haciendo algo a sabiendas de que puede ser ilegal”, explican fuentes del sector de las VTC.

Estas mismas fuentes consultadas señalan el anuncio ayer de Calvet en rueda de prensa de sopesar el retraso del decreto ley dadas las “posturas irreconciliables” de ambas partes. “Si Calvet finalmente retrasa la aprobación del decreto, no va a ser tanto por las posturas irreconciliables de taxi y VTC como por un juego de aspiraciones políticas. Calvet sabe que hay sobre la mesa informes internos que apuntan a una posible responsabilidad penal suya en todo este asunto por presunta prevaricación. En un momento en que la número dos del Govern, Elsa Artadi, está de salida, Calvet se erige como su sucesor natural. Para Torra, tener a un número dos sobre el que pesa la sombra de una posible querella criminal no es nada conveniente”.

Cuando el MWC se convirtió en chantaje

Más allá de batallas judiciales, el uso del Mobile World Congress como moneda de negociación política es algo ya habitual. El matrimonio que suscribieron la GSMA y Barcelona debería ser, sobre el papel, una relación bien avenida hasta 2023, fecha en la que expira la extensión del contrato que firmaron el pasado año. Pero había una condición. Que se goce de un ambiente “estable y seguro”. Cualquiera podría pensar que esta cláusula haría referencia a la tormenta política desatada por el soberanismo, pero no. La infidelidad que no perdonarían nunca es un caos logístico, que el transporte público entrase en barrena y se dificultase la movilidad durante los días de congreso.

En 2016 recibieron un serio toque de atención por parte de John Hoffmann, consejero delegado de la GSMA, tras la huelga del metro de la ciudad. “Que arreglen lo que tengan que arreglar”, dijo entonces este mandamás. No es que anduviesen cortos de gasolina, pero este aviso tuvo un efecto similar al de un buen tanque de combustible para las reivindicaciones del taxi. Élite, que entonces ya se había hecho con el gobierno del gremio en la ciudad, lo convirtió “en un objeto de chantaje”.

Como nos comentan fuentes conocedoras del largo conflicto que vive el sector en la ciudad, se “instrumentalizó” un boicot al MWC, algo que “sirvió para presionar “a Ada Colau y al AMB, el órgano local del que depende la regulación del transporte, para aprobar la licencia municipal para Uber y Cabify. Algo que acabó impugnado ante la Justicia y suspendido cautelarmente. “De aquellos lodos de Tito y Colau, estos barros. Y están pringados hasta la cabeza”, recuerdan ahora fuentes del sector.

¿El evento más importante en España?

El Mobile World Congress es la feria más importante que se celebra en España. Dentro del almanaque tecnológico, solo el CES de Las Vegas lo supera en repercusión y asistentes. El podio, en tercera posición, lo completa la IFA de Berlín. Se espera que este año acudan 107.000 asistentes de 200 países diferentes, según las previsiones de la organización. Hablan de 2.400 expositores y conferenciantes del nivel de Satya Nadella, CEO de Microsoft, o el presidente de Daimler AG y Mercedes Benz, Dieter Zetsche. En total, calculan que se crearán 15.000 empleos temporales para cubrir las necesidades directas de la feria y de otros establecimientos de la ciudad.

Según datos revelados por la organización, el MWC ha dejado más de 4.400 millones y 115.000 puestos de trabajo a tiempo parcial en la ciudad desde 2006, cuando se celebró la primera edición. La importancia, en términos económicos, se disparó en 2012 cuando se nombró la ciudad Mobile World Capital, lo que conllevó la creación de una fundación para articular todas las acciones. El retorno pasó de 264 millones de euros en la última edición a 319 en ese curso, cuando se inició una lenta escalada hasta los 471 millones de 2018.

Preguntado, durante el encuentro que mantuvo con Teknautas el pasado sábado, por un hipotético boicot que causase la fuga de esta feria a otra ciudad, Tito Álvarez fue meridianamente claro: “El titular de culparnos a nosotros sería muy fácil. Nosotros hemos expuesto nuestros argumentos en repetidas ocasiones y no hay por qué cruzar esa línea. Estamos luchando por nuestros derechos. Y el daño no se circunscribiría únicamente al Mobile. Aquí hay congresos, como el de cardiología, que también estarían en la cuerda floja”.

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