“¡Muerte al Borbón!” Quema de fotos y boicot de los CDR en la inauguración del Mobile

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“¡Fuera el Borbón, por fascista y por cabrón!”. Es el grito que ha unido esta tarde a cerca de un millar de personas al pie del Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC), donde se celebra esta noche la cena inaugural del Mobile World Congress, a la que asistirá el monarca Felipe VI. La concentración, convocada por los Comités de Defensa de la República (CDR) y la organización juvenil antisistema Arran, ha cortado el tráfico en la Plaza de España durante dos horas y quemado fotos del monarca entre pancartas de ‘Stop Represión’, ‘Borbones podridos’, ‘¿Por qué no te callas?’ y ‘Los reyes en los cuentos’.

Toma una foto. Pero es para quemar, ¿eh?“. Las imágenes fotocopiadas (en color) del Rey Felipe VI circulan como mercancía clandestina entre los casi 1.000 asistentes a la manifestación convocada por los CDR. De repente, al grito de “¡Muerte al Borbón!, una veintena de personas comienza a prender las fotos. “Esto es una forma de libertad de expresión. Un tribunal en Luxemburgo ya dijo que no era delito”, señala un asistente a este diario.

La convocatoria arrancó esta tarde a las 17:00 al pie del MNAC y, de forma improvisada, se ha ido moviendo arriba y abajo por la Avenida de la Reina María Cristina entre la Plaza de España y la Fuente Mágica de Montjuic para acabar cortando la carretera. “Vamos a estar aquí hasta que nos echen o se vaya el Borbón. Aquí no es bienvenido. Nosotros somos republicanos”, dice otro manifestante que porta la Bandera Negra en memoria de la que alzaron los defensores de Barcelona el 1 de agosto de 1714. “O lucha o muerte”, añade mientras marcha con la vista perdida al frente.

La concentración era una amalgama de gente de todas las edades y condición: padres con hijos, estudiantes, radicales encapuchados y hasta extranjeros como Robin, un informático holandés que lleva casi dos décadas viviendo en Barcelona y dice estar cansado de “un estado fascista que reprime a su pueblo”. “Su país, Holanda, ya conoció la represión de Hitler, esto es parecido, no se puede permitir”, apostilla su mujer, catalana y profesora en un instituto de Barcelona. “¿Una foto? Igual me juego el trabajo, pero venga, dale”, dice Robin mientras posa sonriente con una bandera de “Libertad a los presos políticos”.

Jeny, de 26 años, farmacéutica, nacida en Barcelona, es otra de las asistentes a la movilización. Y no solo está en contra del Rey y lo que representa: también del propio Mobile World Congress. “Es un símbolo de la precarización laboral, de unos pocos asistentes privilegiados y una ciudad rendida a ellos. Yo trabajé de azafata allí, sé lo que es. Refuerza esa imagen de Barcelona como ciudad ideal para estos eventos y el turismo masificado. No queremos esto. Estamos hartos”.

Cincuenta metros más abajo, un grupo de estudiantes de entre 18 y 20 años también “odia” el Mobile. Ninguno quiere dar su nombre, pero todos acceden a hablar. “¿Que si estas manifestaciones perjudican al Mobile? No es que lo perjudique, es que queremos que se vaya de Barcelona. Es por culpa de estos eventos que todo sube de precio. Los bares, la comida, los alquileres… todo. Es malo para la ciudad”. Cerca de ellos, otro grupo, guitarra en mano, se monta una canción sobre la marcha con el “lo llaman justicia y no lo es”, en referencia al juicio del procés que arrancó esta semana en Madrid.

Nadie sabe cuál es el plan ni quién mueve los hilos en la manifestación. “Los del CDR”. Y señalan a un grupo de encapuchados, jóvenes que no superan los 20 y se saben el foco de atención. Todo se improvisa. De repente, el grupo se empieza a mover desde las escaleras de acceso al MNAC, tomadas por los Mossos d’Esquadra, que impiden el acceso a la entrada del museo, hacia la Plaza de España. Cogen vallas y las lanzan a la carretera. Cortan el tráfico por la fuerza. Se monta un piterío de coches y autobuses. Varios motoristas intentan escabullirse entre el gentío pero se lo impiden.

Es el caos, otro año más, a las puertas de la inauguración oficial de la mayor feria de telefonía del mundo. Un caos que, sin embargo, no parece que vaya a afectar ni a la cena inaugural del Mobile, a la que además del Rey y Quim Torra asistirá la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau y la ministra de Economía y Empresa, Nadia Calviño, ni a su transcurso a partir de mañana lunes. A la organizadora del evento, la GSMA, siempre le han preocupado más los contratiempos logísticos, como la huelga del metro planificada también a partir del lunes. La quema de fotos del monarca es un acto casi folclórico que hasta los turistas y asistentes al MWC agradecen. Nada mejor que un ‘selfie’ aventurero con los ‘indepes’ locales antes de unas buenas tapas con sangría. Y así hasta el año que viene.

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