No, Donald Trump, los videojuegos no ocasionan matanzas | N+1: artículos científicos, noticias de ciencia, cosmos, gadgets, tecnología

No, Donald Trump, los videojuegos no ocasionan matanzas | N+1: artículos científicos, noticias de ciencia, cosmos, gadgets, tecnología

image_pdfimage_print

giphy.com

En vista a las recientes declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con las que pretende desvíar la atención luego de los lamentables tiroteos de Dayton (Ohio) y El Paso (Texas), volvemos a publicar un artículo de comienzos de este año en el que se comprueba (una vez más) que no existe relación entre los videojuegos violentos y la agresividad. 

Un grupo de científicos de Alemania realizó un estudio a largo plazo sobre el impacto de los videojuegos agresivos en el cambio del comportamiento humano. Los autores de un artículo publicado en la revista Molecular Psychiatry, descubrió que el nivel de agresión después de dos meses de juego diario no cambia. Y los resultados no dependen de la agresión activa que puede o no implicar el videojuego.

Existe la opinión de que la principal fuente de agresión en los jóvenes es el videojuego. La mayoría de las investigaciones dedicadas a este tema, sin embargo, se centra en medir los cambios inmediatos en el comportamiento humano después del impacto a corto plazo de los juegos agresivos. A pesar de que algunos de estos trabajos hablan de resultados positivos, el impacto a corto plazo no es la mejor manera de estudiar este efecto. Y es que en este caso puede influenciar el efecto priming: la reacción al estímulo depende del impacto de la información que se le presenta. En el caso de los videojuegos, este efecto es bastante obvio: después de pasar algún tiempo en un entorno agresivo (aunque es artificial) puede aumentar también la agresión en el comportamiento al elevar, por ejemplo, el nivel de adrenalina.

Una forma mucho más confiable de estudiar la influencia de los juegos en la agresividad es observar el efecto a largo plazo. En esto trabajaron los científicos del Instituto para el Desarrollo Humano Max Planck con la participación de Simone Kühn. En el experimento participaron 90 voluntarios (48 mujeres y 42 hombres, de una edad media de 28 años) que nunca habían jugado GTA V y The Sims 3. Ninguno de los participantes tenía trastornos mentales.

Los participantes fueron divididos en tres grupos. Los primeros dos grupos -activo y de control activo- jugaron videojuegos. El grupo activo jugó GTA V, un juego “agresivo”, y el grupo de control activo The Sims 3, un juego que no requiere agresión. Asimismo, los voluntarios jugaron diariamente durante dos meses, al menos 30 minutos al día. El grupo de control pasivo no jugó.

Antes y después del final del juego activo, los participantes completaron las encuestas sobre agresión, empatía y manifestaciones de comportamiento prosocial. La encuesta también se llevó a cabo dos meses después. Los resultados mostraron que el nivel de agresión y empatía no cambió en los participantes de los tres grupos.

Los autores, por lo tanto, señalan que su investigación muestra que la creciente preocupación pública sobre el peligro de los videojuegos para la psique de las personas carece de fundamento. Sin embargo, vale la pena señalar que fueron adultos los que participaron en este estudio, mientras que en la sociedad existe la preocupación de cómo los videojuegos afectan la psique de los niños.

El año pasado, hemos publicado una serie de conferencias sobre la filosofía de los juegos de video. Aquí puede leer acerca de cómo los videojuegos imponen estereotipos sociales.
 

María Cervantes
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, tecnología que suma

Sobre N+1: Es la primera revista online de divulgación científica y tecnológica que permite la reproducción total o parcial de sus contenidos por medios de comunicación, bloggers e influencers, realizando la mención del texto y el enlace a la web: “Esta noticia ha sido publicada originalmente en la revista N+1, tecnología que suma”.

This content was originally published here.

Deja un comentario