Todos hablan de Brasil, pero Colombia también deforesta su propia Amazonía (y mucho) | N+1: artículos científicos, noticias de ciencia, cosmos, gadgets, tecnología

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Todos hablan de Brasil, pero Colombia también deforesta su propia Amazonía (y mucho)

Foto Proyecto de Monitoreo de la Amazonia Andina (MAAP)

Ya van más de dos semanas en las que gran parte de la selva amazónica de Brasil arde en llamas y se contabilizaron unos 70.000 focos de incendio en lo que va del año, según los datos del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE) de Brasil. Y ahora que todos buscan culpables en Brasil y Bolivia por propiciar la deforestación de la selva amazónica, Colombia se hace el de la vista gorda: apoya movimientos para apagar las llamas en el país vecino, mientras que los bosques en territorio nacional son talados, o mejor, masacrados para la agricultura, minería ilegal y el narcotráfico. 

Si bien la realidad en Brasil es grave, lo que sucede en Colombia debió escalar al escarnio público hace años. Diversas entidades públicas y privadas le tienen el ojo puesto a la Amazonía colombiana, pues se estima que en 2018 aumentó de manera descomunal la deforestación de bosques en gran parte del territorio llano del país. Esto lo evidenció el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) que reveló en su boletín trimestral cómo el 75% de la deforestación presentada en Colombia se concentra en la región sur del país. Un número bastante alarmante, aunque en el 2017 el daño fue un 10% mayor.


Mapa de núcleos de deforestación en Colombia 2018 / Fuente IDEAM

En la actualidad, la Amazonía colombiana está experimentando un auge de deforestación que no ha parado al pasar el tiempo, de acuerdo con el proyecto Amazon Conservation, el mayor pico de deforestación corresponde al año 2017 con la deforestación anual más alta registrada: 214,744 hectáreas. 

Y es que Colombia, o sus autoridades, no tienen autoridad moral para criticar la debacle de selva amazónica brasileña, pues el país ocupa el deshonroso cuarto lugar a nivel mundial en la lista de países con mayor deforestación en el 2018, con una pérdida de vegetación de casi 177.000 hectáreas, acuerdo con un informe del World Resources Institute (WRI). 

La Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible (FCDS) ha sido una de las entidades que están pendientes de la situación de la amazonía colombiana y recientemente realizó una serie de sobrevuelos a las áreas más afectadas. 

Serranía de la Macarena, Meta, Colombia.

Carrertera Marginal de la selva

El Acuerdo de Paz y una infeliz coincidencia

Luego que se firmara el Acuerdo de Paz entre el gobierno nacional y la guerrilla, el país ha afrontado una serie de cambios no sólo políticos, también sociales y territoriales: con la conversión de la guerrilla en un partido político, los territorios que ocupaban (principalmente en la región selvática) ahora ofrecen oportunidad de desarrollo a emprendimientos agrícolas e industriales privados.  En otras palabras, la guerra indirectamente favorecía un mayor control de deforestación en zonas abandonadas por el estado. Con el desarme de los grupos renegados, se incrementó la deforestación y quema indiscriminada de los bosques colombianos. 

El narcotráfico, fuente de males

Colombia tiene otro deshonroso primer puesto: ser el principal productor de cocaína en el mundo. De acuerdo con la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Onudc)los cultivos de hoja de coca crecieron 17% hasta 171.000 hectáreas, mientras que el potencial de producción de cocaína subió 31% respecto de 2016 a 1.379 toneladas, un récord desde que comenzaron estas mediciones en 2001. El panorama actual si bien es alentador, sigue siento alarmante, pues de acuerdo al último informe elaborado por el Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos (SIMCI)reporta una ligera reducción de bosques de 171 mil a 169 mil hectáreas. Esto representa una reducción del 1,2 % respecto a 2017, año en el que se alcanzó el máximo histórico en cuanto a cultivos ilícitos.

Regiones como Tumaco, en Nariño; Orito, en Putumayo, y Catatumbo, en Norte de Santander, así como las montañas de la Macarena, la Sierra Nevada de Santa Marta y San Lucas, todas áreas de alta biodiversidad e importancia para la conservación, fueron los puntos más afectados. Ello, por que para para lograr sembrar y transportar el alcaloide los grupos ilegales talan de manera indiscriminada árboles, aportando así al crecimiento de la deforestación e impidiendo que el estado u organizaciones  hagan presencia en esos territorios.  


Mapa Base. Hotspots de deforestación en la Amazonía colombiana. Fuente: MAAP

Otro karma: la minería ilegal  

El problema de la minería ilegal en Colombia va más allá de los decretos, pues los territorios donde se practica esta actividad por lo general es  controlado por grupos insurgentes al margen de la ley, pasando por alto el grave deterioro que produce al medio ambiente. Al carecer de regulación, dicha actividad se realiza de manera descontrolada arrasando con bosques y contaminando los cauces de agua con minerales pesados empleados en la extracción como el cianuro y mercurio en la extracción de oro.  

De acuerdo a Mongabay, en la amazonía colombiana se reportó 2312 sitios con actividad minera ilegal y 245 áreas de extracción no autorizadas en las que se explota oro, diamantes y coltán. Por supuesto, la presencia de de dragas, barcas y otros equipos usados ocasionan destrucción, y el mercurio usado indiscriminadamente genera daños a la salud de las poblaciones, afectanto a ríos y peces. 

 Las Áreas Naturales Protegidas (ANP) no están libres de las actividades ilegales. Según el informe, de las 649 ANP identificadas, 55 tienen puntos de minería ilegal activos o balsas dentro de sus límites y 41 sufren daños indirectos, ya sea en áreas de amortiguamiento o en sus fronteras. 

¿Qué está haciendo el gobierno colombiano? 

El gobierno colombiano ha sido fuertemente criticado por las concesiones para extracción minera y de hidrocarburos. El 15% del bioma amazónico tiene concesiones mineras y contratos para extracción de petróleo y gas. Por el momento, según el Ministerio de Medio Ambiente, los gobiernos de Colombia y Reino Unido, en el marco de la Alianza para el Crecimiento Sostenible, implementarán un proyecto piloto por $2 mil millones de pesos o medio millón de dólares, para combatir, en los próximos 12 meses, las acciones ilegales que fomentan la perdida de bosques y biodiversidad. ¿Será suficiente?

 El Ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Ricardo Lozano, y el Embajador del Reino Unido, Peter Tibber, explicaron que con la puesta en marcha de este proyecto se fortalecerán los mecanismos de coordinación de las instituciones del gobierno colombiano, brindando entrenamiento y formalización especializada en materia de acaparamiento de tierras, investigación criminal y procesos sancionatorios ambientales relacionados con la deforestación. 

Además, se apoyará el funcionamiento del Consejo Nacional de Lucha contra la deforestación (CONALDEF), y las capacidades a nivel local para generar planes de acción y sistemas de gestión en materia de acaparamiento de tierras y finanzas criminales ligadas a la tala de árboles. 

Jhojan Osorio
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

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