Vuelta al aprendizaje

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En Sudán del Sur hay en marcha una campaña para proporcionar a más de medio millón de niños no escolarizados la posibilidad de aprender. En este país joven se registra la tasa más baja de asistencia escolar en el mundo, ya que solamente el 51% de los niños en edad de primaria y secundaria inferior asisten a clase. Un conflicto que comenzó en 2013 ha empeorado aún más la situación. Más de 900.000 niños han sido desplazados por los combates, de los cuales 400.000 han tenido que dejar de ir a la escuela. “Vuelta al aprendizaje” es una iniciativa apoyada por UNICEF para proporcionar educación a algunos de los niños más vulnerables de Sudán del Sur, tanto a los que han quedado desarraigados debido a la violencia como a quienes no han entrado nunca en un aula.
Malual Stephen, de 16 años, en la escuela primaria Hope, en la zona de protección de civiles de la ONU en Juba.

“Cuando comenzó la batalla yo estaba en mi casa y oía las balas. Salimos a la calle para correr hacia la base de la ONU en Bentiu. Cuando la batalla se calmó un poco me fui a conocer a mi tío y tía aquí en Juba. Mis padres están todavía en el pueblo. No los veo desde hace tres años. Cuando estaba en Bentiu estaba feliz con la escuela y con el juego, pero ahora mis padres no están aquí y yo no estoy feliz como antes. Estoy en esta escuela desde hace dos años. Mi escuela era buena en Bentiu, pero aquí está llena de estudiantes”.

Nyawargakna Kuol, de 16 años, en la escuela primaria Hope, en la zona de protección de civiles de la ONU en Juba.

“Estuvimos viviendo en Yei antes de la crisis. Nos dijeron que no era seguro, ya que nuestra casa estaba cerca de los cuarteles militares. En Yei iba a la escuela. Allí la escuela era mejor, los profesores eran buenos, y teníamos buenos uniformes. Aquí, me gustan los estudios religiosos porque cuando me siento enojada me ayudan a liberar mis problemas. Me gusta venir a la escuela porque sé que cuando uno recibe educación puede ayudarse a sí mismo y conseguir un buen trabajo. Espero que la paz llegue al país”.

James Jidit Matai, de 14 años, en la escuela primaria Hope, en la zona de protección de civiles de la ONU en Juba.

“Vivo en el campo con mi tío. Estaba en casa en Mankien con mis padres cuando comenzó la lucha. La escuela aquí es mejor que la que había en casa. Los profesores son buenos. Me gusta la ciencia y la religión, y me gustaría convertirme en un profesor de ciencia. Me gustaría enseñar en Mankien. En la escuela aprendes cosas buenas y nos ayudará a hacer cosas para la gente.”

Nyaturo Diew, de 11 años, en la escuela primaria de Dawa, en la ciudad de Bentiu.

“Pasé un año sin ir a la escuela debido a los enfrentamientos. No hacía nada, y echaba de menos la escuela. Quería volver, pero la escuela había sido destruida. Lo que más me gusta de todas las cosas que estoy aprendiendo es el inglés. Me gustaría trabajar en un hospital cuando crezca. Quiero que mi casa vuelva a estar como antes, cuando la gente acostumbraba a ir a la escuela y cuando había paz.”

Haj Abdullah Kuol, de 10 años, en la escuela primaria de Dawa, en la ciudad de Bentiu.

“Yo vivía en Bentiu con mi padre, mi madre y mi hermana antes de los combates. Ahora la mayoría de mi familia está en la base de la ONU. Un día, mi padre dijo: vamos a ir juntos a la ciudad, donde él trabaja en la mezquita. Hemos regresado a la ciudad hace ya muchos meses. Fui a la escuela mientras estaba en la base de la ONU, y estaba bien allí.”

Nyaguandea Gadiet, de 11 años, en la escuela primaria de Dawa, en la ciudad de Bentiu.

“Estaba en mi casa en Bentiu cuando comenzaron los combates. Mi madre, mi padre y mis cinco hermanos tuvimos que irnos a vivir a la base de la ONU. Volvimos a nuestra casa pero una buena parte había quedado destruida. Ahora dormimos en la parte restante de la casa. La escuela era mejor antes de los combates.”

Nyanhial Gatbel, de 7 años, y su hermano mayor Ruay Pey, de 13 años, en la escuela primaria de Dawa, en la ciudad de Bentiu.

“Hubo un montón de combates y un montón de disparos. Nuestra prima murió asesinada cuando quedó atrapada en un fuego cruzado. Estábamos muy asustados. Había una persona en el mercado con un coche y llevó a nuestra familia a la base de la ONU. Ahora estamos viviendo en el mismo barrio como antes, pero nos quedamos en otra casa porque la nuestra ha sido destruida. Cuando crezca quiero ser una dirigente, tal vez una ministra, para poder brindar cosas a la gente, cosas que faltan, como las luces.”

Khamisa John, de 14 años, en la escuela primaria de A, en la ciudad de Bentiu.

“La escuela en la base de la ONU estaba llena de estudiantes, pero esta escuela es mejor, no hay tanta gente en las clases. Cuando crezca y termine mis estudios quiero ayudar en el desarrollo de mi país y animar a todas las personas a ir a la escuela. La educación es buena porque se pueden obtener conocimientos que te permiten ayudar a tu familia, e incluso puede sacar a tu familia de la pobreza.

Changkuoth Bayak, de 18 años, en la escuela primaria Naath, en la zona de protección de civiles de la ONU en Bentiu

“Recuerdo que estaba comiendo okra con mi hermano, cuando comenzó la lucha. Escuché balas, oí peleas y llantos, no sabía lo que estaba sucediendo. Huimos lejos porque en aquel momento no sabíamos que podríamos llegar a la base de la ONU. Cuando nos enteramos de que la gente se estaba dirigiendo hacia aquí, y que había escuelas, entonces vine. Si queremos que Sudán del Sur sea un buen país, entonces necesitamos perdón. El conflicto ha sido suficiente, es necesario perdonarse. Si podemos hacerlo y educar a nuestro pueblo, entonces el país se puede desarrollar.”

Tabitha Nyapuop, de 12 años, en la escuela primaria Naath en la zona de protección de civiles de la ONU en Bentiu.

“Vine aquí con mi madre y mi hermano hace un año debido a los enfrentamientos. No sé donde está mi padre. Yo iba a la escuela antes del conflicto, pero luego la dejé. No he ido a la escuela desde hace casi dos años. Mi asignatura favorita ahora es la ciencia, porque quiero enseñar a los niños. Quiero enseñar a la gente a que sea limpia y esté sana para que no se ponga enferma. Me gusta esta escuela, porque los combates han destruido la escuela en casa. Quiero ser una joven con educación, porque mi madre no ha recibido educación.”

Más información sobre la labor del UNICEF en Sudán del Sur.

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